viernes 26 de febrero de 2010

TRAIDORES, ABOGADOS Y JUDIOS

En la calle Ul. Hoza (muy cerca de Marsalkowska) hay un bonito edificio de 1920 donde viven mi traductora y su marido. Hace un par de semanas fuí a recoger una traducción y me fijé que una de las ventanas estaba pintada con estrellas de David.

Parece que sobre el edifico había una "rozprawa": antes de la II Guerra Mundial pertenecía a una familia hebrea que ahora reclamaba ante el juez su propiedad. De hecho, el juez había ya dado sentencia, y mi traductora y su familia tenian que dejar su casa.



Nada de esto me sorprendió, porque ya estamos acostumbrados al follón de las propiedades heredadas del comunismo.
La propia traductora (Ania) vive en una casa comunal (que le paga el gobierno). Al final del comunismo tuvo, durante varios años, la posibilidad de comprarla a un precio ridículo y hacerse así con la propiedad definitiva del local. Otros vecinos que compraron sus casas, ahora pueden presentar un título de propiedad y no perder su casa. Pero Ania, por comodidad o falta de dinero, nunca compró su casa.

Al margen de valoraciones, esta historia apesta en cuanto que no se conoce teórico ex-propietario. En Varsovia hay un abogado (de cuyo nombre no quiero acordarme) especializado en recuperar edificios para hebreos. Su sistema es el siguiente:

- busca en los archivos edificios que podrían tener ex-propietarios hebreos
- contrata en Israel o Usa unos detectives que localicen a posibles familiares
- habla con el supuesto descendiente (que a veces ni siquiera sabía que existían tales propiedades)y le convence para venderle (al abogado) los derechos sobre dicha propiedad.
- antes de empezar el proceso, se preparan los documentos de forma que se pierdan documentos relevantes y aparezcan otros de dudosa procedencia. Pensemos que abogado asi, conoce a todos los directores y subdirectores de ADK y del ayuntamiento de Varsovia. Pensemos además que el dinero en juego puede ser de varios millones de euros.
- comienza el juicio de un super-especializado abogado, contra unos infelices locatores comunales que han contratado un abogaducho (primo de nosequien) por 5.000 zlotys.

Por supuesto el juicio no ha durado mucho, y mi traductora ha perdido su casa (en la que ha vivido los últimos 30 años). Si quiere seguir viviendo tiene que pagar el alquiler al nuevo propietario, que ha establecido en 4.000 zl; pero en cuanto se ha negado a pagar, en unas semanas se presentará policía (komornik) y la obligará a dejarla. Como su marido también es traductor, no tienen dinero para comprar una nueva casa y tampoco tendrán derecho a casa comunal. Asi que les tocará vivir de alquiler en un estudio en las afueras de Varsovia.


Una historia muy triste que lamento por ella (que es muy simpática); pero lamento también por los hebreos que tienen que tragar con el antisemitismo (precisamente aqui, que prácticamente aquí no pintan nada); y lamento, por último, por todos los polacos (que en tantos años no han sido capaces de poner en orden las leyes propiedad y protección de las personas contra dichos abusos).

http://eu.guiadelviajante.com
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